KORN (2009)

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Emparedado entre los festivales duros Kobetasonik y Metalway, en miércoles laboral y a 44 eurazos la entrada. Muchas zancadillas para la visita Korn, anunciada primero en el polideportivo de Anoeta y trasladada finalmente a la sala Itzela, antiguo Erne, en Oiartzun, que no se veía en una de estas desde que se les hundió el suelo en aquel amago de concierto de Bad Religion en 1994.

El cambio de recinto propició pasar de un Anoeta a medio llenar, a una Itzela que reventó. Así, se gano en ambiente, con una sala entregada que con Korn parecía una olla a presión, y se perdió en comodidad, visibilidad y producción escénica, aunque el equipo de sonido y de luces fue potente.

No sabemos como sentó a Korn el cambio a un local menor, pero ciertamente arrasaron con un concierto impresionante. El único pero podría ser que sólo duró hora y cuarto, pero fue un tiempo sin parones, sin descansos, sin tregua. En formación de sexteto, el combo USA tiene bien definidos los roles. Atrás, sólido y con protagonismo, el nuevo batería, Ray Luzier, flanqueado por teclista y guitarrista, ambos casi escondidos. La primera fila la dominan Fieldy, aporreando su bajo con los dedos en la escuela funky, y el enorme Munky, aportando detalles y matices mil a la guitarra. Los dos con largas rastas capilares y estética informal. En medio, el vocalista Jonathan Davis, icono nu metal, esta vez sin sus habituales faldas y look guerreramente heavy: pantalones de camuflaje y cami de Cannibal Corpse. El repertorio fue un difrute, lleno de clásicos, con toda la peña cantando cada canción y botando al unísono a lo bestia. Abrieron con Right Now, y ya no hubo descanso, Did My Time, Falling Away From Me o Coming Undone, con guiño intermedio a Queen. Tocó después el cantante la gaita, y seguiría la bronca con ese sonido característico del grupo, grave, saturado, metalero y machacón, pero a la vez espléndidamente nítido. El ambiente se metalizó aún más con Here To Stay o Yáll Want A Single, y tras Freak On A Leash, atacaron por sorpresa con el tramo intermedio y acelerado del One de Metallica. Para el bis, Blind, Got The Life y la version del Another Brick In The Wall, de Pink Floyd. Sobresaliente.

Fue la noche las versiones, porque también las utilizaron los teloneros. Los gibraltareños Breed 77 dejaron buena impresión con su metal  con guiños flamencos y acabaron por enganchar con Zombie, cover trallera del hit de Cramberries. Después, los muy bien recibidos Killswitch Engage, también yanquies y en la misma onda moderna, arrasaron. Tralla, melodía, un cantante con un chorro de voz total y un guitarra con capa dando juego y soltando burradas. Modestos y agradecidos, cerraron con la gran Holy Diver, de Dio. Gran noche de metal actual, con pegada, personalidad, talento,.. y sin prejuicios.

Fecha: 24 junio 2009.  Lugar: Sala Itzela, Oiartzun. Interpretes: Breed 77, Killswitch Engage, Korn.  Asistencia: Lleno.  Precio: 44 euros.

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