APOCALYPTICA (2007)

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Mientras en Donostia los conciertos medianos recaen sobre todo en la iniciativa pública, con mucho recital subvencionado y desigual resultado, Bergara es rock en estado puro, y sobre todo, duro. En la sala Jam (donde en 2005 precisamente actuaron los Quiet Riot del repentinamente fallecido Kevin DuBrow) se la juegan los promotores privados, con grupos no precisamente accesibles y por lo general con alta ocupación. El reto del sábado era de aupa. Cuatro violoncelistas metálicos durante hora y media en un concierto enteramente instrumental. ¿Resultado? Sold out, lleno hasta la bandera y un porrón de gente sin ticket agolpada frente a la Jam.

Apenas media hora de actuación tuvieron los teloneros germanos Lacrimas Profundere. Atacaron un limpio y equilibrado rock gótico, con cierto poso metálico. Entre los Anathema más melancólicos y los populares Him, con cierto parecido incluso de su vocalista con el rompecorazones Ville Valo. Gustaron.

Un precioso telón de fondo y cuatro grandes asientos, dos a cada lado, con calavéricas formas en los respaldos, eran el único atrezzo para el show Apocalyptica. No necesitan más. El espectáculo lo ponen ellos. También la pasión y la calidad. Solo uno de los chelistas permanece siempre sentado en su esquina. El más elegante. El más serio con sus gafitas. El hombre de hielo, que no tuerce el gesto ni ante las bromas de sus colegas. Los otros tres, con estética metal, son un huracán. También el batería que les acompaña, con un pequeño y trasparente kit sin timbales aéreos, pero con unos recursos y una pegada impresionantes. Son sobre todo los dos melenudos quienes toman el mando agitando sin piedad sus cabelleras en la mejor escuela thrash metal. Porque los fineses, a ratos, cuando se sientan, resultan ser músicos más ortodoxos y académicos, pero cuando se desmelenan y descamisan sobre todo hacen thrash, con una velocidad y fuerza endemoniadas, tirando de una técnica y manera de tocar nada convencional. ¿Habría alguien de la OSE viéndoles? Aporrean los cellos, puntean, blanden sus arcos cual espadas guerreras, marcan ritmos con los dedos, levantan al aire los enormes instrumentos para pedir palmas,… ¡el Apocalipsis! ¡Hasta un fan salvó el control de seguridad para hacer mosh desde el escenario! Desde arriba, tras el aparatoso salto, le preguntaban si estaba loco. Locos no, pero alucinados y entregados estaban la mayoría. Y con las versiones la gente pudo hasta cantar. Porque su cancionero propio, entre lo delicado y salvaje, se intercaló con diversos covers. Solo uno de música clásica, Hall Of The Mountain King, tarareada por el respetable. Helden, de David Bowie, pasó mas inadvertida. Y el acabose con la tríada Metallica; Fight Fire With Fire, pura violencia sónica, Seek & Destroy, con el estribillo coreado a pleno pulmón, y Enter Sandman, casi al final, cantada de principio a fin. Para el bis se guardaron el truco de utilizar un “cello calavera”, iluminado por dentro y expulsando humo de su interior, al más puro estilo del Kiss Ace Frehley. Atronaba el “beste bat” y volvieron para despedirse sentados, con calma y suavidad. Espectaculares y únicos.

Interpretes: Lacrimas Profundere, Apocalyptica. Fecha: 1 diciembre 2007.  Lugar: Sala Jam, Bergara. Asistencia: Lleno. Entradas agotadas. Precio: 25 euros.

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