WACKEN 2018. Crónica y fotos

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WACKEN 2018

Wacken, Alemania. 1, 2, 3 y 4 de Agosto de 2018

Aún me dura la resaca…

Ha pasado una semana desde que regresé de La Meca del heavy metal, sin embargo perduran en mi estado de ánimo las impresiones allí vividas.

Wacken Open Air es un gran festival. El más grande de este estilo a nivel europeo.

Miles de personas reunidas vibrando a una misma frecuencia al son de la música es algo que impresiona. La familia del metal es realmente una familia. Así lo he sentido siempre. La alegría, el gozo, el compañerismo, el buen humor y las ganas de disfrutar juntos…

Además, la organización del evento merece una reverencia.

Tras un largo viaje consigo entrar en el recinto del festival el miércoles 1 de agosto a las 22:30. No he llegado a tiempo de ver a los Backyard Babies ni a los Sepultura pero consigo llegar al Maschine’s Late Night Show que se celebrará cada noche en el escenario Welcome to the Jungle para ver a mi primera banda: los españoles Alien Rockin Explosion. En formato acústico (voz, guitarra y cajón), presentan algunas canciones de su primer disco, la versión en inglés de su cómic Alien Rockin’ Explosion y el disco de oro y nos deleitan con clásicos como Heaven & Hell de Black Sabbath o You Shook Me All Night Long  de AC/DC. Cada vez me gusta más como se lo montan estos chicos que desbordan buen humor y simpatía y nos encandilan con su música.

Tras el show de Maschine, unas cervezas, algo de comer y a la cama, que todavía queda mucho festival.

El jueves 2, como cada año, Skyline abren la zona de los grandes escenarios (Faster, Harder y Louder). Comienzan calentando el ambiente con Burn de Deep Purple, empieza la fiesta grande del Metal y continúan con versiones bien conocidas (AC/DC, Iron Maiden, Dio…) Mientras, Dokken se preparan en el escenario Faster. Con los primeros compases de Kiss Of Death los estadounidenses nos ofrecen un buen recital de once canciones. Aunque Don Dokken, a sus  años, no está en plena forma, defiende con buen saber un concierto que disfrutamos los asistentes escuchando clásicos de su historia como Hunter, Into The Fire, o Dream Warriors.

A las 15:45 y con la cerveza de rigor en la mano asistía al show de Vince Neil en el escenario Harder. No me pareció que el señor Neil estuviese en muy buena forma pero disfruté coreando los clásicos de Motley Crue empezando con Dr. Feelgood hasta acabar con Wildside. Me auto-receté otra cerveza para ahuyentar la nostalgia y me moví hacia el escenario de la izquierda, el denominado Faster, en el que en breve comenzaría Dirkschneider.

A las 17:15 salían a escena Udo y compañía. Buena puesta en escena, buen sonido, todas las piezas de la banda bien engrasadas, caminando al mismo son. Ahora sí, esto es heavy metal y me encanta. Un show de verdad y por supuesto, temazos de la discografía de Accept que ya son historia. Pelos como escarpias con Princess Of The Dawn, energía con Fast as a Shark y euforia con Balls to the Wall. Gracias Udo, que con sesenta y seis años sigues haciéndonos vibrar.

Un rato después de Dirkschneider, en el mismo escenario comenzaría el concierto de Danzig. Tenía expectación por ver en directo a la banda del que fuera fundador de The Misfits, sin embargo no pude aguantar más de cuatro temas. La pobre voz de Glenn Danzig fue la culpable junto con el técnico de sonido que no se enteraba de cuando había que destacar un solo de guitarra. Aquello no sonaba como debería así que me acerqué a curiosear otra banda que tocaba en ese mismo momento. Se trataba de la banda de reciente formación Exit Eden, una especie de Spice Girls del metal que tampoco me convencieron. Con un repertorio basado en versiones de temas pop, tres cantantes femeninas sobre el escenario (habitualmente cuatro), guitarrista, bajista y baterista que, sin sonar mal, ofrecían un directo poco compacto. En mi opinión necesitan preparar mejor el show para que resulte efectivo el potencial musical que individualmente tiene cada miembro.

Se acercan las 22:30 del jueves y me dirijo hacia el escenario Harder. El recinto empieza a estar a tope de gente y es que en breves momentos comenzaría el concierto de Judas Priest. ¿Qué puede decirse de una banda con casi cincuenta años de historia? Un concierto cargado de temas clásicos, buen sonido y puesta en escena, Rob Halford en buena forma, cambiando de chupa entre canción y canción, sacando la Harley al escenario y todas esas cosas que tanto nos gustan. Quince temas más tres bises, en los cuales pudimos disfrutar de la guitarra del ex-Judas Glenn Tipton, aquejado de Parkinson, una sorpresa muy agradable verlo subido al escenario. Grandes temas que nos dejaron con dolor de cuello y una sonrisa de oreja a oreja para el resto de la noche. ¡Arriba esos cuernos!

Llega el viernes 3 de agosto y sigue llegando gente a Wacken. Mientras me acerco al Meet & Greet de Epica vibra mi cuerpo con la caña de Cannibal Corpse, a los que sigue otra caña, algo más melódica, la de Amorphis. Me acerco a ver a Korpiklaani, a los cuales tenía muchas ganas de ver. No decepcionan con un directo muy divertido en el que se genera en el centro de los espectadores un gran corro de gente girando y saltando. Llego al recinto del tercer gran escenario, Louder, para ver a MR. Big. Se trata de otra banda veterana que destaca por la gran calidad musical de sus componentes, cosa que vuelven a demostrar en el W.O.A. Entre temas de su discografía y solos de guitarra y de bajo (¡cómo tocan estos cabrones!), una versión del Wild World de Cat Stevens, pero, después de seis temas sobre el escenario se acaba el concierto… cinco minutos antes del horario programado… ¡Ésta se la guardo! Jajaja

Pues nada, a otra cosa. Me muevo de escenario y me trago un concierto de un grupo desconocido parar mi: Schandmaul, una banda alemana de folk metal que cuenta con una instrumentación variada que incluye violín, flautas, zanfona, gaita, percusión, guitarra, bajo, batería y voz. Destaca además el lindo detalle de llevar a una intérprete de lenguaje de signos sobre el escenario. Suenan bastante compactos y dan un concierto muy animado.

Tras Schandmaul, con ánimo a hacer más descubrimientos musicales me acerco a la carpa del escenario Headbangers donde tocan Dool entre las 18:20 y las 19:05. Con un público entregado, este quinteto holandés formado en 2015 desgranan un repertorio de canciones intensas que van del rock progresivo al gotic metal con toques de psicodelia. Lo dan todo en el escenario y su cantante, femenina, toca la guitarra en algunos temas e incluso se atreve con algún solo. Interesante descubrimiento.

Minutos después de terminar Dool comienza el concierto de Doro en el escenario Harder. El primer tema del set list es I rule ruins, mi tema favorito de Warlock. Ya me ha conquistado. En la cuarta canción suben al escenario Andy Scott y Peter Lincoln para tocar el tema Ballroom Blitz de Sweet y en siguientes temas siguen uniéndose al espectáculo otros artistas invitados como Tommy Bolan (Warlock) a la guitarra, Johann Hegg (Amon Amarth) en el micro y Jeff Watters (Annihilator) a la guitarra. El concierto finaliza con el Breaking the law de los Judas. Me gustaría destacar el interesante solo de batería de Johnny Dee. Por su puesto, tocaron el himno de Wacken We are the metal heads, con coro incluido. Al terminar el concierto se le hizo entrega a Doro de un trofeo a la Reina del Metal. Esta mujer derrocha simpatía, ama lo que hace y lo transmite.

A las 21:00 en el escenario Faster, con una llamativa puesta en escena salen a escenario Nightwish. Ofrecen un gran show muy bien apoyado por una cautivadora escenografía. Su vocalista, Floor Jansen, a la que tuve el placer de conocer hace unos años cuando formaba parte de After Forever, no deja de sorprenderme por su calidad vocal y su presencia en el escenario.

A la misma hora que Nightwish saldrían Clawfinger en el escenario Louder, así que sacrifico el final del concierto de los primeros para acercarme a ver el final del de los segundos. Esas tres últimas canciones que pude disfrutar me hacen advertir que los suecos han hecho un buen show y se despiden, muy agradecidos con el público, tocando como bis la archiconocida Do what I say

22:30; los alemanes y también veteranos Running Wild comienzan su concierto en el escenario Harder. Ya de noche, la espectacular iluminación y el cráneo bovino símbolo de W.O.A. encendido con fuego se suman a la experiencia y contundencia de esta banda que hace pasar un buen rato tanto a veteranos como a  neófitos.

A las 00:15 comenzaba el show de In Flames. Apenas conocía a esta banda con más de veinte años de experiencia. Sin embargo, desde el primer minuto del show quedé prendado. Es estilo musical que practican está lejos de las bandas que suelo escuchar pero a medida que avanzaba el concierto avanzaba también mi cercanía al escenario para disfrutar más intensamente lo que los de Gotemburgo nos estaban ofreciendo. Una puesta en escena muy trabajada, sonido contundente y de gran calidad y buena interacción con el público, hicieron que este concierto se convirtiese en uno de mis favoritos del Wacken Open Air 2018.

A la 1:45 comenzaba en el escenario Harder el concierto de Ghost, que duraría hasta las 3:00 y sería el último del día. A pesar del cansancio acumulado conseguí verlo hasta el final y hacerme una idea de lo que ofrecen. Excéntrica presentación en directo; un vestuario muy cuidado; la marcada personalidad de su vocalista, Papa Emeritus, a modo de sacerdote satánico y una escenografía acorde con todo lo demás. Musicalmente, me dejan algo indiferente aunque reconozco que los temas, aunque sencillos, están bien arreglados. Para gustos los colores…

El sábado decido comenzar con los belgas Spoil Engine, en el escenario W.E.T., con una cantante de voz gutural cercana al Death Metal, con contundencia, disfrutando y haciéndonos disfrutar.

Me quedo por la zona a ver a un grupo que me han recomendado: Long Distance Calling. Se trata de una banda instrumental que practica un metal atmosférico que te rodea y envuelve. Una gran técnica y un sonido que me dejó con ganas de más. A éstos tengo que seguirles la pista.

Me entra ya hambre y me voy a la villa vikinga (Wackinger) a por algo de comer; es la zona de mejores puestos de comida, con gran variedad para elegir, desde la carnaza hasta platos veganos. Wacken ofrece tanto en todo momento que siempre hay que estar eligiendo entre distintas opciones, pero también ofrece ocasiones inesperadas, como ir a comer y que te amenicen la comida desde el escenario de Wasteland, la zona Mad-Max, bandas como The Bloodstrings, con el peculiar sonido de su contrabajo y sus ritmos pegadizos punkabilly-trasheros. No sabía si bailar o comer. Otra grata sorpresa de este gran evento.

Me da tiempo a llegar a ver algo de Gojira, banda francesa que mezcla trash, death y progresivo, con un sonido contundente y letras ecologistas, otro buen concierto para el recuerdo del que voy a destacar el solo que se marcó su batería Mario Duplantier y el fallo técnico de tener tan alta la batería que en muchas ocasiones acaparaba todo el protagonismo sonoro, especialmente el doble bombo, que a tal volumen, comprometía el equilibrio de la mezcla.

Tiempo para cambiar de escenario y ver a otra banda desconocida para mí. Podía haber seguido siendo así. Steel Panther tienen un show que parodia el Hard Rock ochentero del sexo, drogas y Rock and Roll, con un show en el que hablan más que tocan, mucha broma machista y perpetuando, aunque sea en parodia, actitudes sexistas del siglo pasado. Tocarán muy bien, pero a mí no me volverán a ver, me largué a mitad de concierto. Así pude subir de nuevo al escenario Headbangers a disfrutar del Power Metal sueco de Nocturnal Rites. Se notan las tablas y realizan un concierto muy correcto en el que nos mantienen botando y coreando temas.

Me acerco a ver a Ensiferum y se nota que no soy muy fan suyo. Si bien sus incondicionales disfrutan, a mí me resulta un pelín aburrido. Nada, en breve comienza Arch Enemy y quiero aprovechar para verlos. Su show es muy bueno, se siente compacto, trabajado y tiene una fuerza inusitada. Su cantante rebosa técnica vocal y es acompañada por una instrumentación que destila poder y destreza

Ya llega otro de los grandes conciertos del W.O.A. Helloween, la reunión. Será porque pertenecen a la banda sonora de mi vida, será por las ganas que tenía de verlos, será por el set list que han traído. Sea por lo que sea ha sido uno de los conciertos que más me ha emocionado y que más he disfrutado de todo el Wacken. Kiske y Deris relevándose a la voz hasta que entra Hansen también. Clásicos de los creadores del Power Metal, una banda mítica que coreamos desde que empiezan con Halloween, seguido por Dr. Stein, amenizados con unos graciosos dibujos animados de dos calabazas locas proyectados al fondo que dan paso a I’m Alive, Are You Metal hasta terminar el concierto con I Want Out. Un conciertazo con una gran puesta en escena, inolvidable. A destacar el solo de batería con homenaje a Ingo Schwichtenberg, la pirotecnia y el fuego, el buen rollo que trasmitían y lo que nos han hecho disfrutar.

Va terminando el festival, ya queda nada, hay cansancio, pero Helloween nos ha dado un último empujón para acabar la noche. Veo unos minutos de Eskimo Callboy en el escenario Louder, banda de electronicore que en lo poco que vi daban sensación de ser bastante movidos. Acabo la fiesta disfrutando de otro grupo alemán, In Extremo. Los conocía desde hace tiempo, pero nunca había tenido la oportunidad de verlos en directo. Es un estilo que me gusta, Folk Metal, donde traen instrumentos no convencionales como gaita, arpa, zanfona, flautas y otros de los cuales no conozco ni su nombre. Un último concierto divertido, movido y en el que damos las últimas fuerzas que nos quedan. Un gran fin de fiesta.

Y así terminó para mí Wacken 2018. Muchos conciertos, mucha gente, mucha cerveza y muy buen rollo. Y sobre todo, júbilo, alegría y gratitud por haber podido participar y gozar de este extraordinario evento.

¡Adelante Metalheads!

See you next year, rain or shine.

Texto: Newilah

Fotos: Iñigo Malvido

 

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