KOBETASONIK FESTIVAL parte 1 (2009)

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Habrá tenido que ser Motley Crue esta pasada madrugada quien salve la papeleta, porqué el otro gran reclamo del festival, el reverendo Marilyn Manson, firmó la noche del viernes una ceremonia que rozó lo denunciable en la jornada de apertura del Kobetasonik.

Con menos público que hace un año, el festival metálico bilbaíno arrancó con una jornada un tanto gris, y no sólo por los negros nubarrones que cubrían el cielo.

Un exceso de grupos modestos concatenados de salida, ya con el recinto totalmente embarrado, propició una especie de mini festival de teloneros con los locales Idi Bihotz, Crucified Barbara, Gojira, Devildriver y Hot Leg. Los británicos Cathedral tienen más trayectoria, pero su difícil doom metal dejo aletargada a una audiencia poco numerosa. Medio cartel, para muchos, de relleno. A media tarde Cradle of Filth fue el primer grupo en reunir una marea humana considerable. Su black metal en directo suele fallar más que una escopeta de feria; esta vez, sonaron correctos. Con Trivium, una de las últimas sensaciones del metal cañero USA, se vivió por fin una respuesta de público grande: puños en alto y entrega al máximo arriba y abajo del escenario. El cuarteto de Florida promete, aunque le falta repertorio para codearse con la primera división, categoría a la que pertenecen por derecho propio Machine Head, que atronaron de principio a fin con un set salvaje y un Rob Flynn que no paró de pedir la implicación del agitado público. Cerraron con la tremenda Davidian y demostraron porqué se han convertido en referente para las nuevas hornadas. Entre la tralla trituradora de Trivium y y los Head, la organización colocó a Journey, emblema AOR norteamericano de los años 70 y grupo más veterano de todo el festival. Obviamente fue un choque de estilos y los más jóvenes parecieron pasar olímpicamente de una propuesta tan comercial, pero lo cierto es que el concierto, ya con pantallas, fue notable. Se trajeron hasta un piano cola y sonaron perfectos y elegantes. El nuevo vocalista, el filipino Arnel Pineda, pareció sobrado de voz para cantar un repertorio que trataron de endurecer y repleto de hits FM.

Llegada la medianoche era el momento de la estrella Marilyn Manson. Hubo antes un excesivo tiempo muerto, sobre todo siendo este un festival con dos escenarios que permite actuaciones de continuo. El concierto arrancó suave, con la nueva Devour, y frío. Parones entre cada canción desde el inicio en los que de manera teatral unos ayudantes aseaban o maquillaban al jefe de fila. El numerito se repetía casi cada vez que terminaba un tema, se supone que en una especie de guiño irónico a cuenta de las rock stars. Si era una broma, pronto dejó de tener gracia. Lo que no hubo desde luego fue ritmo. Al menos los primeros temas sonaron bien (Pretty As A Swastika, Disposable Teens, Sweet Dreams,…), después fue peor. La respuesta del público era nula. Manson se debió de cabrear (llego a tirar el micro con una violencia fuera de lo normal) y aquello ya chirrió del todo; volumen bajo e interpretaciones muy justitas, con el líder cantando como le venía en gana. Un parón todavía más largo parecía indicar que era la hora de un bis que nadie pidió. Salieron y tras The Beautiful People se fueron sin decir ni pío. Concierto corto, pocas canciones y desgana. Debe haber una cara muy dura debajo de tanto maquillaje. Afortunadamente, la música de verdad llegaba desde el otro escenario para cerrar la jornada. Era You Can´t Bring Me Down, la salida en tromba de Suicidal Tendencies, que siguen con la misma energía y actitud que cuando debutaron en Anoeta en 1990. Su hardcore metalero sonó imparable, con el voceras Mike Muir correteando de aquí para allá y con una base rítmica aplastante, especialmente el orondo batería. No todos se hundieron en el barro bilbaíno.

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