DRAGONFORCE/TURISAS. Recuerdo 2009

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Fecha: 7-II-2009.

Lugar: Sala Jam, Bergara.

Interpretes: Turisas, Dragonforce.

Asistencia: unas 600 personas.

Precio: 24/25 euros.

Primer concierto del año en la Jam y por fín un cabeza de cartel que lleva en el negocio menos de 20 años. La escena metal necesita sangre joven que pueda dar el relevo a los clásicos y en ese sentido la noche del sábado en Bergara fue una gran noticia: dos bandas relativamente nuevas, con poco recorrido en nuestro mercado, que pese a lo arriesgado de la empresa salieron fortalecidas: la Jam conoció una buena asistencia pese a la lluvia, el granizo y la nieve, y por lo vivido en la sala gipuzkoana, tanto los teloneros Turisas, como los primeros espadas Dragonforce, ganaran enteros en este tour compartido en el que, ciertamente, unen fuerzas dos sextetos, que salvo esta coincidencia numérica, nada tienen que ver entre si.

Los fineses Turisas aprovecharon al máximo sus 45 minutos de actuación y dejaron al respetable con ganas de más. Tiran de su ancestral historia para contar su origen vikingo y salen a escena listos para la batalla, vestidos con pieles y pintados para la guerra, así que nada mejor que arrancar con Battle Metal. Una imagen bárbara y un repertorio que aúna folk (llevan acordeón y un vibrante violinista) y metal épico y robusto, con muchos y buenos coros (The Land of Hope and Glory) y un cantante bruto, de los que se deja la garganta. Su carácter festivo quedó mas que patente en la trallera In the Court of Jarisleif o Rasputin, versión de Boney M. Triunfales. Sólo tienen dos CD´s, pero en unos pocos años pueden convertirse en referente.

Pasar de Turisas a Dragonforce fue un cambio radical. Los británicos, melenas al viento y mega activos, son todo técnica cuando atacan su ultra veloz y melódico power metal. El show fue un desparrame instrumental, un sinfín de virguerías, principalmente del hacha de origen asiático Herman Li, que hace lo que quiere con su guitarra, la golpea con la cadera, lame el mástil y toca a la velocidad de la luz tocado por su anillo luminoso. Un espectáculo. El resto no le va a la zaga, con protagonismos compartidos. Tuvieron su tiempo de lucimiento teclista, bajista y segundo guitarra, estos dos últimos incluso cambiando de instrumentos con resultado espectacular. Lo que faltaron fueron canciones, o mejor dicho, su exagerada duración, entre 7 y 9 minutos, solo permitió que sonaran exactamente diez. Tan largo minutaje del cancionero y el piñón fijo con el que tocan, es su estilo, hicieron que tras una salida en tromba (Heroes of our Time, Operation Ground and Pound, Reasons to Live, Fury of the Storm) la descarga por momentos pareciera monótona y decayera. El grupo, eso si, se mostró en todo momento entregado, sin parar de moverse, saltar, y de ir de aquí para allá, con una simpatía y buen humor exagerados. La parodia de moverse a cámara súper lenta fue sobresaliente. El bis final volvió a elevar la temperatura y Dragon cerraron brillantes y con el buen humor que reinó toda la noche.

Texto: AITOR ZUBIZARRETA

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