SUPERSUCKERS. Crónica de su concierto en Donostia
SUPERSUCKERS
El bueno, el feo y el malo
Fecha: 28-I- 2026. Lugar: Dabadaba, Donostia. Asistencia: unas 150 personas. Precio: 18/22€
Texto: Aitor Zubizarreta
Fotos: Iñigo Malvido
Hay unos pocos grupos, privilegiados ellos, que son tan auténticos y personales que se pueden permitir no cambiar, para alegría además de unos fans que no admiten casi variaciones en la forma de ser y sonar de determinados grupos, ya de por si fieles hasta la muerte a un sonido y estética. Hablamos de bandas ya desaparecidas como Motorhead o Ramones, o por supuesto AC/DC que aún siguen doblando las campanas del infierno por todo el mundo en homenaje a Bon Scott.
Y a esa estirpe de grupos inquebrantables al rock&roll sucio, duro y acelerado pertenecen los americanos de Arizona Supersuckers, que claro que no han llegado a las cotas de ventas y popularidad de los monstruos arriba mentados, pero hay siguen, casi 40 años después, girando por todo el mundo y convocando a un público que quiere que no cambien un ápice, que sigan igual de macarras en sonido e imagen, sin importar que sus conciertos se celebren en clubs y salas de pequeño/medio formato.
Y la buena noticia en este 2026 es que “la banda de rock&roll más grande del mundo” (¡la chulería también es fundamental!) no flojea, no levanta el pie del acelerador y muestra además signos de confianza total en lo que siguen haciendo: en su concierto en Dabadaba el disco que más presencia tuvo de toda su amplia discografía fue el último, “Liquor, Women, Drugs & Killing” (2025). Lo de vivir de rentas no va con ellos.
Con entrada aceptable para un frío miércoles de enero, más si cabe con fechas los siguientes días en Bilbo, Iruña y Gasteiz restando público de provincias limítrofes a Donostia, y sin telonero, Supersuckers saltaron a escena como los tres forajidos que son, con imagen macarruza y rockera old school, cada uno con su punto: el batería Christopher “Chango” Von Streicher el más barbudo y melenudo, con gafas muy “cool”. El guitarrista Marty Chandler el mas desaliñado de los tres, con barba y greñas descuidadas, viejos jeans, chupa vaquera con parches y gorra yanqui. Mientras que el líder, bajo y voz Eddie Spaghetti apareció por contra aseado y hecho un pincel, barba perfectamente perfilada, y de negro de arriba a abajo, rematado con sombrero cowboy y gafas de sol muy chuletas. Y que hebilla con escorpión más guapa en su cinturón! Imagen no les falta. Al salir en escena o más si cabe viendo el cartel de gira con ese dibujo tan potente en plan vaqueros polvorientos, uno recordaba la película “El bueno, el feo y el malo”, y el papel de Clint Eastwood desde luego sería para el señor Spaghetti.
Pero además de imagen (muy chulo el único atrezzo, el parche de batería con el nombre de la banda, un dedo corazón levantado y un Evil Since 1988, en referencia al año de fundación del grupo), lo que no les falta afortunadamente son temazos. En la primera tanda no tardaron en sonar “The evil powers of rock&roll” y “Rock&rRoll records”, sendos pildorazos plenos de energía y que ya desde sus títulos anunciaban la que nos venía encima; una avalancha rítmica de r&r entre el punk y el hard que sonó con una solvencia digna de destacar, con Chandler tocando fácil y limpio ( y voz en “Working my ass off”) sobre la demoledora dupla bajo/batería. Con los tres a los coros y Eddie cantando perfecto y no tan roto como cabía esperar, el combo enganchó y supo cultivar el buen ambiente desde el comienzo, con pose a base de mástiles al aire, cruzados, sobre el público, patadas al aire,,, una puesta es escena genuina y muy molona.
Las canciones nuevas que sonaron son buena muestra de lo que es el grupo; “Maybe I´m just messin´with you” (a lo Motorhead), “Meaningful songs” (inicio semi folk/balada para luego crecer), “Rocket 69” (tralla veloz) y “Unsolveable problems” (guiño country). Temas que mezclaron muy bien con otros grandes clásicos como la imprescindible “Creepy jackalope eye”, “Get the hell”, “Rock your ass”, la coreada por el público “I want the drugs” o el cierre “Born with a tail”.
Apenas hora y cuarto de bolo, sin descanso, ni bises, ni gaitas. Supersuckers en estado puro.


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