OVERLOUD-HILOTZ. Año nuevo rockero. Crónica de su concierto en Dabadaba
Overloud + Hilotz. Fecha: 2 enero 2026. Lugar: Dabadaba, Donostia. Precio: 12/15. Asistencia: unas 150 personas.
Texto: Aitor Zubizarreta
Fotos: Iñigo Malvido
Los bises deberían ser siempre importantes, pero esta vez fueron fundamentales. Cuando el doble concierto de Overloud e Hilotz en Dabadaba podía haber acabado ya y nadie hubiese tenido queja alguna, tras los respectivos sets de cada grupo, llegó la sorpresa, el hecho diferencial de la noche; en un gesto que les honra y que sacó a relucir esa hermandad que a veces se echa en falta entre bandas, ambas formaciones tiraron de buen rollo y juntas y revueltas regalaron a los presentes dos versiones para rematar la noche, contagiando el buen ambiente hasta al más escéptico de los allí presentes y consiguiendo, de paso, que el cartel que abría el año metalero en Donostia fuese definitivamente único, especial y diferente.
Con Hilotz al completo, más los dos guitarras y el vocalista de Overloud, el pelotazo llegó con una tremenda “For Whom the Bell Tolls” de Metallica. Cómo rugía ese bajo que inmortalizó Cliff Burton en manos de Mikel Hilotz! Y acto seguido “Mr Crowley” fue el perfecto homenaje al eterno Ozzy, esta vez con todo Overloud, mas el guitarrista y el cantante de Hilotz, rematado por el solo no menos inmortal de Randy Rhoads que clavó Alex Overloud a las seis cuerdas.
Fue el broche perfecto para un cartel que contaba seguramente con dos de las bandas metaleras más importantes surgidas en Donostialdea en las dos últimas décadas y que además tienen ciertos paralelismos; Ambas arrancaron fuerte sus respectivas trayectorias, con mucha actividad en sus primeros años y una ambición de ser importantes que llamaba la atención, dos apuestas de verdad, de calidad. En 2010 coincidieron en un concurso de grupos locales que ganó Overloud!
Pero en ambos casos también ha habido en los últimos tiempos años de parón y difíciles que en parte les han frenado, con rupturas y cambios de formación que han golpeado tanto a Hilotz como a Overloud. Ahora coincide que ambos parecen reactivarse y en la sala Dabadaba, tocando en casa, decidieron unir fuerzas y pese a que son dos estilos diferentes, la propuesta sumó y salió bien en asistencia y ambiente.
Abrió Hilotz, que sigue siendo trío y en el que ya sólo aguanta Mikel Yarza al bajo y voz, verdadero motor del combo. Era la presentación en casa para el nuevo grupo, que tampoco lleva demasiados conciertos juntos, pero lo cierto es que no se notó esa supuesta falta de rodaje, más bien todo lo contrario, Hilotz planeó como un bombardero sobre el respetable de principio a fin, sin resquicio al descanso, salvo algún ligero tramo más acústico en busca del contraste, pero que no llegó a romper esa sensación de golpeo constante a la audiencia. Lo que en su día fue una banda thrash, con algún guiño heavy, ha mutado más al metal extremo y muy afilado. El nuevo batería demostró ser muy poderoso y físico, y en cuanto al guitarrista, una máquina de hacer solos (su cami de Van Halen ya presagiaba buen gusto). Quizá le falte soltarse algo más en escena, porque siendo además trío, el líder Mikel se queda un poco sólo en lo de llenar escenario y ese aspecto sí es mejorable, aunque en lo importante, tocar, va sobrado.
“Betirako atsedena”, “Ametsgaiztoa” y “Barne eromena” completaron la primera sacudida. La primera y segunda parte de “Ankerkeria” elevaron la oscuridad y también la complejidad, para tirar a muerte en la txampa final con “Hilketa”, “Terrorista”, la instrumental “Agur” y el cierre con la primeriza “Hilzori amaigabea” que desató las hostilidades del respetable.
El relevo con Overloud cambió al tipo de público de las primeras filas y su respuesta; pasamos del cabeceo a los brazos en alto y las palmas. Pero siempre con calor. Y claro, mutamos de los sonidos más extremos gritados en euskera, al heavy hard rock puramente americano y cantado en inglés. Overloud anuncia su cuarto disco para este año y parece que apostarán fuerte por él, porque se atrevieron a colocar un nuevo tema como “Never too late” en el penúltimo puesto del set list, un lugar destacado. El nuevo tema en cuestión no varía lo hecho hasta ahora por la banda e incide en los coros, las melodías pegadizas y los buenos solos, en un tema muy Motley Crue, enérgico, redondo. Antes, habían sonado “Brand new flame” empalmada con “Shalow my love”, “Lock Em up”, “Loud Machine” o el cierre muy Slash, en su riff inicial sobre todo, con “Desert law”.
El concierto tuvo algún pequeño diente de sierra en su tramo intermedio, con algún tema menos animado o que conectó menos, pero el grupo creció después, mostró tablas y supo acabar muy alto el show, demostrando estar muy vivo con su nueva formación, un quinteto con nuevo guitarra rítmica y batería, en el que todo caso se mantienen hasta tras miembros fundadores (y arrancaron en 2007) como Ion (voz), Juan (bajo) y Alex (guitarra). La esencia del grupo está asegurada.


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