LA PERRA BLANCO. Crónica de su concierto en Donostia
Mordiendo a base de bien
Cartel: Big Bob Railroad, La Perra Blanco
Fecha: 27-3-2026
Lugar: Intxaurrondo, Donostia
Asistencia: 500 personas. Entradas agotadas
Precio: 22/25€
Texto: Aitor Zubizarreta
Fotos: P. Valdezate
Conocimos en directo a La Perra Blanco en 2023 en el Navarra Arena, abriendo para El Drogas (muy
buen ojo, Don Enrique!). Entonces, ya nos pareció una banda fantástica, más aun en una situación no del
todo fácil porque LPB no era demasiado conocida, aquel no era su público y actuaba en un recinto enorme lleno hasta la bandera. Pero el desparpajo, la actitud y el talento llamaban la atención y sobresalían sobre cualquier otra valoración posible.
Tres años después, nos encontramos con una banda que no ha hecho sino crecer, en todos los sentidos
además. En lo numérico, han pasado de tres a cinco componentes, añadiendo teclista y saxofón a la base
anterior que sumaba contrabajo, batería y guitarra. Y en lo musical, el grupo ha ganado una barbaridad
con las nuevas incorporaciones, elevando el nivel de las canciones a cimas muy superiores, enriquecidas
por muchos más detalles y matices en composiciones mejor rematadas y ampliando la paleta de estilos y
colores. Impulsados por su excelente nuevo trabajo “Lovers and Fears”, y aunque sigue mandando el
inglés, ahora también con temas cantados en castellano (quizá otra razón de su mayor popularidad), La
Perra Blanco parece haber ganado definitivamente el favor de un público más numeroso, que está llenando sus conciertos, como ocurrió a su paso por Donostia en la sala Intxaurrondo, con las entradas agotadas ya en la venta anticipada, algo que se repetiría al día siguiente en la Jimmy Jazz de Gasteiz.
El concierto fue impecable, con muy buen sonido y una banda sólida y redonda arropando a esa fuerza de la naturaleza que es su cantante, guitarrista, compositora y líder total Alba “La Perra” Blanco. El carisma
y magnetismo de esta gaditana de 28 años está a otro nivel; su simpatía, su saber estar, su cercanía o la
manera de moverse por el escenario; a veces brinca y otras se desliza, pero siempre parece levitar. Canta
sobrada y con una seguridad pasmosa. Mención aparte a su manera tremenda de tocar la guitarra, como si se tratase de una alumna aventajada del mismísimo Chuck Berry. Alba transmite sentimiento y honestidad en cada puñetero riff y en cada segundo que pisa el escenario y eso la audiencia lo percibe y se traslada en una comunión total con la artista y su banda.
Alba fue una fiera a la seis cuerdas, tocó entre el público creemos recordar que hasta en tres ocasiones,
susurró, cantó y gritó, y todo fue natural y creíble en los casi cien minutos que duró el show, en el que por cierto, interpretó una nueva canción aun no publicada. Hubo mucho rockabilly, pero también blues, surf rock, soul, rhythm and blues, rock&roll clásico y sobre todo mucha pasión, energía y buen hacer. Y
mucho amor. Y no solo por los títulos de sus canciones, que también. Desde la inicial “Raining Love”, a la
despedida en el enorme doble bis con “Supersonic Lover” y “New Lover”, o “Why Don ́t Yoy love Me”,
“I Need Your Lovin ̈” y, ejem, “Sin amor”, valga la contradicción, relativa. Love! Love! Love!
Antes, puntuales, abrieron cartel con mucho acierto Big Bob Railroad, un dúo donostiarra de sonido
americano que te transporta a orillas del Mississippi, o al “blues del delta del Urumea”, como ellos
mismos nos puntualizaron de buen rollo en las redes sociales de esta web. En todo caso, un proyecto de
blues y folk acústico cantado en euskera, profundo, de mucha calidad, que encajó muy bien como
aperitivo de La Perra Blanco y que nos dejó con ganas de verles nuevamente en un pequeño garito. La
pega fue que al tocar ambos sentados, la visibilidad de los músicos no fue la mejor para el público, pero
vamos, lo más importante fue lo que nos ofrecieron desde el escenario, un muy buen bolo.














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