ZZ TOP en Pamplona. Tres hombres y un destino

Cartel: Wolfmother, ZZ Top
Fecha: 18 julio 2026
Lugar: Navarra Arena, Iruña
Asistencia: unas 4500 personas
Precio: entre 67€ y 82€

Texto: Aitor Zubizarreta
Fotos: Iñigo Malvido

El legendario trío tejano ZZ Top no ha sido nunca habitual en estos lares; el de este pasado 18 de julio en el Navarra Arena era su cuarto show en suelo vasco en 56 años de historia. No se estrenaron aquí hasta 1997 en La Casilla de Bilbo ante 3000 personas y pésimo sonido, en su único show propio, porque después pasarían por el BBK en 2008 y finalmente el Azkena gasteiztarra en 2015, festival que les va como anillo al dedo. Así que fue hasta emocionante verles tanto tiempo después arrancar tremendos con la inapelable «Got Me Under Pressure » y la vistosidad infinita de sus chaquetas de luces, su imagen uniformada y cuerpos delgadísimos en un escenario lleno de vida y color (aunque se echó en falta una buena pantalla trasera), por no hablar del bajo de 17 cuerdas en ese primer temazo y la batería de 3 bombos!

Ese primer subidón inicial sin embargo se desvaneció demasiado pronto y temas como «I thank you», «Waiting for the Bus» o «Jesus just left Chicago» bajaron algo el listón o al menos no conectaron con la masa, unas 4500 personas, que no son pocas pero se vieron escasas en un recinto tan enorme e impresionante como es el Navarra Arena. El hit ochentero «Gimme All your Lovin» (de su álbum de 1983 «Eliminator», el que más temas aportó al set list y el que en su momento les cambió y modernizó el sonido) encendió de nuevos los animos, con la potente «Pearl Necklace» justo a continuación.Para entonces era una evidencia la nitidez del sonido, que permitía disfrutar sus cambios del blues al rock y todas sus virguerías y detalles, que no fueron pocos. El concierto siguió creciendo con «I´m bad , I´m nationwide», la intensa «I gotsta get Paid», que terminó por ser el tema más «nuevo» de todo el set list (de su disco «La Futura», de 2012), una buenísima » Cheap Sunglasses» y antes de la primera despedida dos seguros de vida como «Sharp Dressed Man», de las más coreadas y celebradas de la noche, y la clásica «Legs».

Para el bis hubo cambio de chaquetillas de los tres músicos y por supuesto también de instrumentos, pero esto fue una constante todo el show, con un vistoso catálogo de guitarras y bajos de todo tipo, forma, color y condición. Es parte del show ZZ Top, como sus constantes coreografías, que son simpáticas y molan. En ese sentido, se mueven poco, pero bien. Con estilo. La despedida arrancó con «Brown Sugar», lenta de inicio, creciente después. Tras «Tube Snake Boogie» y «Thunderbird» hubo falsas despedidas y el final definitivo llegó con «La Grange», su tema más inmortal publicado en «Tres Hombres», su disco de 1973 y todo un clásico de su extensa discografía. Se despidieron entre pompas de jabón (mucho más limpio que el confeti, sin duda!) y muy arriba, pero tras sólo 85 minutos escasos de un concierto muy medido y calculado. Pero estuvieron siempre a la altura de su inmenso legado, por mucho que de la formación original solo quede Billy Gibbons, bien de voz y punteando fino a la guitarra a sus 76 años, y bien también el bajista Elwood Francis (sustituto del fallecido Dusty Hill en 2021) y el más joven baterista Michael Monahan (en lugar del lesionado y miembro original del trío Frank Beard), notándose su pegada. El grupo se mostró compenetrado, tiene un estilo muy marcado y definido que se mantiene pese a los cambios de formación y todavía firman muy buenos conciertos, como el de Iruña, aunque fuese algo corto.

Antes, los australianos Wolfmother no cumplieron las expectativas del todo, que en nuestro caso, eran altas. El trío liderado por el cantante y guitarrista Andrew Stockdale irrumpió tremendo hace 20 años con unos enormes primeros discos (sobre todo el primero) cargados de himnos setenteros. El paso de los años les ha devaluado algo, pero en Iruña tuvieron en parte condición de banda importante, al disponer de una hora de actuación. Pero fue eso, en parte. Daba pena verles tocar en un escenario en el que ni se descolgó el telón de los cabeza de cartel (feo detalle), y en el que no tuvieron nada de escenografía, ademas con el atrezzo de ZZ Top oculto muy feamente. Pero más allá de eso, Wolfmother no supieron ni llenar el el escenario ni, en general, conectar con la audiencia. Con un sonido muy comprimido y escaso, les costó generar emociones, aunque ciertamente temazos indiscutibles como «Dimension», «Woman», «New Moon Rising» o «Joker & The Thief» levantaron la atención del público.

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