HELLFEST 2026. Crónica del Jueves
Texto: Marijo Luna, Leo Luna
Fotos: Iñigo Malvido
La edición 2026 del festival Hellfest, celebrada del 18 al 21 de junio, ha vuelto a convertir la localidad francesa de Clisson en la capital mundial del metal, aunque este año los asistentes han tenido que enfrentarse a un enemigo tan implacable como cualquier riff extremo: el calor. Las altas temperaturas han marcado buena parte de un festival que, pese al sofocante ambiente, ha reunido a decenas de miles de aficionados dispuestos a vivir cuatro jornadas de música, camaradería y pasión por el metal en sus diferentes estilos.
Más allá de un cartel repleto de grandes nombres, esta edición ha estado marcada por una importante novedad que recibe a los asistentes nada más cruzar las puertas del recinto: una monumental estatua de siete metros dedicada a Ozzy Osbourne (fallecido el 22/07/2025), instalada en la entrada principal como homenaje permanente a una de las figuras más influyentes de la historia del heavy metal. La obra, que se podían haber currado un poco más ya que bonita no es, se ha convertido de inmediato en uno de los grandes puntos de encuentro y en el símbolo de un Hellfest que mira al futuro sin olvidar a las leyendas que ayudaron a construir su legado.
Este año igual que en el 2025 se han mantenido los conciertos paralelos en el Hellcity Stage y en la Purple House, jaula octogonal donde actuaron bandas de la escena francesa.
JUEVES 18
Skaphos – Altar
A primera hora de la jornada, cuando muchos asistentes todavía estaban aterrizando en el recinto, Skaphos tuvo la difícil misión de abrir la actividad en el Altar. Lejos de dejarse intimidar por el horario, los franceses ofrecieron una descarga de death/black metal intensa y convincente.
Satanic Surfers – Warzone
La Warzone cambió de registro con la llegada de Satanic Surfers. Tras décadas de carrera, los suecos siguen siendo una de las referencias absolutas del skate punk melódico y volvieron a demostrarlo con una actuación cargada de energía y buenas canciones.
Devangelic – Altar
Si Skaphos había abierto con contundencia, Devangelic se encargó de subir todavía más la temperatura. Los italianos ofrecieron una auténtica exhibición de brutal death metal. Riffs pesadísimos y una ejecución implacable marcaron una actuación concebida para los seguidores más acérrimos del género.
Shelter – Warzone
La presencia de los americanos Shelter aportó una interesante nota de contraste dentro de la Warzone. Los pioneros del krishna-core ofrecieron un concierto cargado de positividad, melodía y espíritu comunitario, demostrando que el hardcore también puede transmitir mensajes alejados de la confrontación permanente.
Musicalmente la banda sonó a ratos regular, quizá debido a que el sol les daba de cara y el calor les desconcentraba. Las canciones conservaron toda la frescura que les convirtió en una referencia de la escena hardcore melódica durante los noventa, mientras que Ray Cappo mantuvo una conexión constante con el público.
Borknagar – Temple
Los noruegos ofrecieron una actuación impecable. Su mezcla de black metal melódico y folk atmosférico funcionó como un oasis para quienes buscaban algo más elaborado.
Uno de los grandes protagonistas fue, sin duda, el apartado vocal. La alternancia entre registros limpios y extremos aportó una enorme riqueza a unas composiciones que exigen un alto nivel interpretativo. La banda respondió con una solvencia admirable, logrando reproducir sobre el escenario toda la complejidad de su propuesta de estudio. Temas como "The Winterway" o "Up North" transformaron el Temple en un viaje por los paisajes helados escandinavos. Quizá no fue el concierto más espectacular del fin de semana, pero sí uno de los más elegantes.
Papa Roach – Mainstage 1
Si alguien todavía duda de la vigencia de Papa Roach en un gran festival europeo, su paso por el Mainstage 1 debería disipar cualquier interrogante. La banda californiana salió decidida a convertir la explanada principal en una fiesta de adrenalina y estribillos coreados a pleno pulmón. Desde el primer minuto, Jacoby Shaddix ejerció como un auténtico maestro de ceremonias, manteniendo una conexión constante con un público que respondió de forma inmediata. "Getting Away With Murder", "Scars" y, por supuesto, "Last Resort", provocaron una reacción inmediata de una audiencia que cantó cada palabra como si fuera 2001. Nos regalaron un par de momentos especiales, el primero al subir al escenario Jagger, hijo de Jacoby para cantar con él “See U In Hell” y el segundo al subir su otro hijo Brixton para cantar con él “Braindead”.
La fórmula sigue siendo la misma: canciones directas, actitud y una capacidad casi insultante para generar participación. Puede que musicalmente ya no representen ninguna revolución, pero pocos grupos de su generación manejan tan bien los tempos de un gran escenario. Papa Roach ofreció exactamente lo que se esperaba de ellos: un concierto divertido, eficaz y sin un solo minuto de relleno.
TRIBUTO A OZZY
El homenaje a Ozzy Osbourne no se limitó a la impresionante estatua que presidió la entrada del recinto. La noche del jueves, una vez finalizado el concierto de Alice Cooper, el Mainstage se convirtió en el escenario de un emotivo tributo al Príncipe de las Tinieblas, organizado por Hellfest con la presencia de miembros de la familia Osbourne y concebido como uno de los momentos más especiales de toda la edición.
Kadavar – Valley
El Valley siempre ha sido territorio sagrado para los amantes del stoner, el doom y el rock psicodélico, y Kadavar encaja como un guante en ese ecosistema. Los alemanes ofrecieron uno de esos conciertos que justifican abandonar los Mainstages y perderse entre riffs infinitos, grooves hipnóticos y largas secciones instrumentales.
No fue un concierto pensado para todo el mundo, pero quienes estuvimos allí sabemos que presenciamos una de las actuaciones con más personalidad del fin de semana.
Feuerschwanz – Temple
Pocas bandas entienden tan bien el concepto de diversión como Feuerschwanz. Su actuación fue una auténtica celebración del folk metal más festivo y desenfadado, combinando potencia, humor y una gran puesta en escena que incluye a dos coristas que no paran de bailar y animar.
Los alemanes desplegaron toda su artillería festiva con "Memento Mori", "Ultima Nocte", “Knightclub” y "Bastard von Asgard", convirtiendo el Temple en una gigantesca taberna medieval donde el calor acabó siendo una excusa más para brindar y cantar. Saludaron sonando de fondo el archiconocido “Gangnam Style”, lo que provocó que todo el mundo nos pusiéramos a bailar y nos marcháramos con la sonrisa dibujada en la cara.
En un festival tan extenso como Hellfest, conciertos así son imprescindibles: refrescan, divierten y recuerdan que el metal también puede ser una gigantesca fiesta.


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