THE STRIPP. Made in Australia. Crónica de Donostia
The Stripp. Fecha: 3 junio 2026. Lugar: Dabadaba, Donostia. Asistencia: unas 50 personas. Precio: 12/14.
TEXTO: Aitor Zubizarreta
FOTOS: Iñigo Malvido
El rock que llega desde Australia siempre tiene un interés añadido, un aura especial que hace que uno siempre espere lo mejor de las bandas surgidas en el país de los canguros. De los grandes abanderados AC/DC a Airbourne, pasando por Cosmic Psychos, Rose Tattoo, GOD o Radio Birdman, entre otras muchas bandas más, Australia ha exportado, y afortunadamente lo sigue haciendo, ese rock crudo, sucio, intenso y acelerado tan suyo. Y a esa «línea editorial» sonora se suman también The Stripp, que el miércoles día 3 se estrenaron en Donostia cerrando una gira estatal (de aquí subían a Francia) que había pasado por Jeréz, Alcalá de Henares, Zaragoza, Aldea de San Miguel (Valladolid), Bilbo, Santander y Legazpi, también en Gipuzkoa y gratis, la víspera de Dabadaba. Se trata de una banda aún con poco recorrido, que debutó en disco grande con «Ain´t no crime to rock&roll» en 2022 y que a comienzos de este mismo año lanzó su segundo trabajo «Life imitates art» y ahora se ha embarcado en su primera gira por Europa.
Su bolo donostiarra, ante medio centenar de personas y sin banda telonera, fue claramente de menos a más, dejando primero los músicos la impresión de estar quizá algo cansados o agarrotadas, para ir soltándose con el paso de los temas y cerrar por todo lo alto con un cover de una de las bandas arriba citadas. En consecuencia, el público atendió y disfrutó, pero no se puede decir que se encendiera en ningún momento. Para ello a los Stripp les faltó soltarse más, interactuar, moverse, mejorar mucho más una puesta en escena todavía lejos de lo que un grupo que le da fuerte y duro al hard,casi punk a ratos, tiene que ofrecer. Musicalmente correctos, el tatuadísimo batería Andy Cass, Matt Brown al bajo y a la guitarra Jason Zeke resultaron estáticos y algo anodinos. Diríamos que incluso les faltaba un puntito de macarrismo. Pero claro, juegan a otra cosa con una cantante y guitarrista como Bek Taylor que afortunadamente es exactamente todo lo contrario a sus compinches de banda, un torbellino de fuerza y descaro en escena. La moza saltó, reptó, lanzó patadas al aire, bailó y se revolvió casi poseída sobre el suelo según avanzaba el show y soltó la guitarra para llenar de pasión el escenario. También se despojó de su camiseta para lucir la parte superior de un bikini negro con calaveras, haciendo un mínimo «striper», que no sabemos si es lo que insinúa el nombre del grupo.
El caso es que entre el arrojo y la poderosa voz de Bek el concierto fue creciendo porque además, que quede claro, tienen muy buenas y pegadizas canciones como «Redline», «If you want me», «So long», «Good for me», «Push» «Gotta go» o «Ain´t no crime to rock & roll», que destacaron en un set de solo 55 minutos y 13 canciones. Corto a todas luces, por mucho que el grupo solo haya publicado dos discos. El cierre, a modo de bis, guardaba una incendiaria versión de «Riff Raff» de AC/DC en la que Bek otra vez se salíó cantando enorme y haciendo las veces de Bon Scott en plan salvaje. Bien The Stripp, pero un poco más «destroyer» la próxima!


Publicar comentario