KOBETASONIK. Crítica 2008



KOBETASONIK FESTIVAL, BILBAO  2008.

Los norteamericanos Kiss pusieron en la madrugada del sábado el broche de oro al Festival Kobetasonik de Bilbao, con un show espectacular que eclipsó al resto del cartel. La expectación tras 11 años de ausencia de los neoyorquinos en el Estado era enorme, con muchos fans maquillados como sus ídolos, que llenaron Kobetamendi de camisetas del grupo y estética glam. Si la asistencia oficial el viernes fue de 24.120 personas, la del sábado se fue aproximadamente a las 30.000. Un éxito incontestable, que quizá haga a los organizadores replantearse la idea inicial que esta fuese la única edición del Festival.

Esta vez, al contrario de la primera jornada, los retrasos se acumularon casi de salida con Tigertailz y los oñatiarras Latzen, y no se pudo evitar que las los cabeza de cartel arrancaran casi a la una y cuarto de la madrugada, todo un exceso, sobre todo tras tanto grupo. Pero ni el horario, ni el hecho de actuar en un festival, trastocaron los planes de Kiss, que se fueron a un concierto que sobrepasó las dos horas y que no ahorró en trucos escénicos: hubo plataformas elevadoras, excelentes pantallas, llamaradas, fuegos artificiales o guitarras que disparaban cohetes. Vimos a Gene Simmons escupir fuego, vomitar sangre y abrir sus alas para volar hasta el entramado de luces y cantar desde las alturas, a Paul Stanley cruzar colgado de un cable por encima del público para llegar a la torre de sonido… Un espectáculo total, apabullante y lleno de color de principio a fin. Musicalmente, el set list fue también intachable. En la primera hora y media repaso casi integro a su álbum en directo Alive!, con el consabido inicio con Deuce y Strutter. En los primeros temas la emoción del personal se desbordó al ver a los músicos y sus ya míticos maquillajes y disfraces, incluidas unas botas con plataforma que no les impiden moverse con soltura, sobre todo a Paul Stanley, que, a pecho descubierto, se mostró ágil, comunicativo, meneándose y saltando de aquí para allá y ejerciendo a la perfección de frontman. El grupo sonó redondo, mejor que en su anterior visita del 97 a Zaragoza, repartiéndose las tareas vocales todos salvo el guitarra solista Tommy  Thayer, según se sucedían Nothin´To Lose, la muy dura Parasite o el himno Rock and Roll All Nite que cerró la primera parte con lluvia de confeti. El largo bis mantuvo si cabe mejor la tensión musical y la fiesta, atronando con I love it Loud, Lick it Up, con guiño intermedio a The Who, la discotequera I Was Made For Lovin´You, Love Gun o el agur final con Detroit Rock City. Su r&r no fue la mejor apuesta musical del festival, pero su capacidad de entretener y deslumbrar al público no tiene limites.

Antes, a la hora de la merienda, y ya con cielo nublado, hubo concatenación de sonidos extremos, con Death Angel, Obituary, unos tremendos Arch Enemy con la guapa y berreadora Angela Gossow al frente, más el poderoso narco metal underground de Brujeria, dando paso después al hard melódico: Tesla hicieron un gran concierto, elegante e intenso, MSG estuvieron mejorados, mientras que Europe, ante una multitud, parecieron anodinos, sin garra. Blind Guardian aprovecharon bien su tiempo y no fallaron los que nunca lo hacen; un enorme Dio, con extraordinaria voz y que vino con una pedazo de banda en la que destacó el bajista Rudy Sarzo, y unos Saxon espectaculares, que se comieron todos los retrasos y cerraron Festi a las 4:40 de la madrugada con un concierto ultra heavy. Colofón a dos maratonianas jornadas con 25 grupos en escena. Fuera, esperaban unas colas interminables para bajar en bus, la pesadilla del lugar.

texto: AITOR ZUBIZARRETA.